

Como cada año aprovecho estos días para pensar sin prisa, para hablar con mucha gente "sin agenda previa", para hacer gestiones que tienen que ver con las campañas de fruta, arroz o vino, para dar largos paseos con María Luisa, para hablar con los chicos más relajadamente, para ir a ver a mi madre y disfrutarla. Para ver a esos amigos que echas en falta. Para estar en Olivenza. Ir a Mérida, pero volver cada día. Y para escribir el discurso del Día de Extremadura.
Os voy a confesar una manía, para los discursos más importantes nunca uso el ordenador. Cojo unos folios y una pluma, siempre la misma, y empiezo a escribir y a pensar, a pensar y a escribir. Previamente me marco una especie de boceto, pero muy boceto, que tiene más que ver con lo que no debo decir que con lo que sí. No es fácil o es muy fácil...Depende de como se mire. Lo importante es saber que es el discurso que debe ser de todos y para todos.
Como cada año quiero que en el mismo estén algunos extremeños con su nombre. Hace dos años estuvieron diez mujeres, el año pasado diez mayores. Este año tan difícil quiero que estén los que más complicado lo tuvieron siempre y se superaron. LAS PERSONAS CON ALGÚN TIPO DE DISCAPACIDAD. Contadme historias reales. Necesito el nombre de pila, nada más, el pueblo o la comarca, y unas líneas breves contando algo que tenga que ver con esa persona.
Ej: Se llama Roberto, tiene Síndrome de Down, es de Olivenza y es mi amigo. Cada fin de semana que estoy en el pueblo viene a verme. Me cuenta sus cosas y a mí me ayuda más que nada en el mundo.
Un abrazote.
Guillermo